Hace unos días, Cantabria lamentaba el derrumbe de la torre de San Telmo, en Santillana del Mar, posibilidad de la que Hispania Nostra había alertado con casi un año de antelación.
Algo similar podría ocurrir con la Casa Torre de los Cossío Barreda, en Reinosilla de Valdeolea
(Cantabria), una emblemática edificación datada en el siglo XVI en estado de abandono total con
progresivo deterioro, con el tejado hundido y numerosas grietas.
Por todos estos motivos, la Casa Torre de los Cossío Barreda, en Reinosilla de Valdeolea
(Cantabria), acaba de ser incluida en la Lista Roja del Patrimonio que elabora la asociación.

Hispania Nostra (www.listarojapatrimonio.org) y que recoge cerca de 800 monumentos españoles
que corren el riesgo de desaparecer si no se actúa de inmediato.
Actualmente se accede a la
corralada y casa por una sobria
portalada, de sillería, con arco
de medio punto, adornada con
cruz en el centro y dos pináculos
rematados en bola en los
extremos.
La casa cuenta con dos alturas y
cubierta a dos aguas; conserva
varias ventanas geminadas y
otra con un pequeño arco de
estilo gótico. Con posterioridad
a los años 30 del siglo XX, se
hicieron reformas en la casa y la
torre: se abrieron nuevos vanos, incluida una ventana geminada trasladada o de nueva factura. La
zona adosada a la torre se encuentra arruinada, posiblemente desde 1985 en que hay noticia de un
incendio.
La torre que ha llegado a nuestros días tiene tres alturas y está construida en mampostería, con
sillares en vanos y esquinas. Data de 1745 y fue construida por Juan Manuel de Cossío y Velarde,
hijo de Bernardo Cossío Barreda y de María Velarde.
El escudo contiene las armas de Cossío: un árbol entre dos torres con una bandera en la que puede
leerse “Cossío”, y las armas de Barreda: castillo con árbol y dos perros encadenados y ondas de mar
en la parte inferior, que, según Carmen González Echegaray fue colocado por Miguel Cossío
Rodríguez en el siglo XVIII.
La casa torre de Cossío Barreda se construyó sobre los restos de una torre del siglo XIV,
perteneciente a los señores de Olea. Así consta en el trabajo titulado “La Casa popular en el valle de
Campoo”, donde Gloria de Cossío Aguirre indica que la Torre fue reconstruida sobre las ruinas de
otra, del siglo XIV, fundada por don Alonso de Cossío, casado con la señora de Olea, que había sido
ampliada en 1649 por el obispo de Salamanca, José Cossío Barreda, nacido en Villanueva de
Henares (Palencia) en 1631, Colegial del Colegio Mayor de San Bartolomé de Salamanca, licenciado
en Leyes en la Universidad de Valladolid (1666), canónigo en la catedral de Oviedo, inquisidor de
Santiago y Valladolid, regente del Consejo Real de Navarra (1679), “Birrey del reyno de Navarra”, endos ocasiones (1684 y 1686), obispo de Salamanca (1687), fiscal del Consejo y Contaduría Mayor de
Hacienda (1703) y Consejero de Indias (1706).
La casa podría ser más antigua y datar del siglo XVI, según indica Manuel Cossío Gómez Acebo, en
su libro, La casona montañesa: “apoyando esta idea algunas ventanas ajimezadas y óculos que aún
se conservan en la parte vieja del edificio”. Añade: “franqueando la entrada, y ya dentro de la
corralada, se ve una amplia solana al mediodía correspondiente a la «casona» adosada a la torre; a
ésta hace perder su esbeltez la cuadra y pajar edificados al cierzo para atender a las necesidades de
la ganadería. Entrando en el soportal de ancho arco rebajado, una amplia escalera de piedra
condúcenos al único piso de la casa, y penetrando en la «salona», con hueco de salida a la
«solana», un pequeño pasillo conduce a la torre, clásica estancia con una ventana abierta al
Oriente, y sobre su dintel de fachada aparecen las armas blasonadas de los Cossíos”(…) “Al
Occidente de la «salona» se hallan las habitaciones y dependencias y la clásica «cocinona» con
hogar bajo, trébedes y escañil, sin faltar la perezosa y bancos sujetos a la pared”.